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miércoles, 3 de junio de 2020

E pur si muove!



















En pleno contexto de la COVID-19, el del business travel ha sido uno de los muchos sectores que se ha visto afectado por la pandemia: se han paralizado los desplazamientos y los viajes de negocios se han visto reducidos un 95%. La pandemia ha supuesto un cambio de paradigma no sólo en las relaciones sociales, sino que el tejido empresarial también está viendo como tendencias y cambios anticipados se estarían acelerando, modificando la forma de trabajar y de viajar por negocios.


El documento “Business Travel en 2025”, elaborado por GEBTA junto a Braintrust, pone de manifiesto la solidez del sector del business travel, que ha registrado un importante crecimiento en los últimos 8 años y para el que las previsiones del informe estimaban un incrementos acumulados superiores al 2% anuales y un volumen de negocio de cerca de 15.600 millones de euros en 2025, lo que no solo suponía una buena noticia para el sector sino también para la economía, debido a su impacto directo en el crecimiento de la actividad comercial y las exportaciones.

Sin embargo, estas predicciones, elaboradas un año antes de la irrupción de la pandemia deberán revisarse a la luz de los efectos que ha traído consigo la COVID -19, y en particular de la aceleración de determinadas tendencias y hábitos que ya se apuntaban en el citado informe de GEBTA.

La relocalización de los procesos de producción, la adopción obligada de plataformas alternativas a las reuniones virtuales a causa de la pandemia, junto con la progresiva implantación de la tecnología 5G y la digitalización, además del impacto económico en el tejido empresarial español, son algunos de los factores cuyos efectos se están viendo acelerados por la COVID - 19.

¿Qué futuro le espera a los viajes de negocios?

La experiencia acumulada durante estos meses y los datos que maneja GEBTA, a partir de la observación de distintos mercados, ponen de manifiesto que los viajes corporativos van a continuar jugando un papel fundamental para las empresas.

Estudios recientes del mercado español destacan, por ejemplo, que para el 81% de los empresarios, la estrategia internacional cambiara poco o nada en los próximos años, a raíz de la crisis de la COVID -19. Las reglas de juego habrán cambiado, serán más complejas y exigentes, pero las empresas tienen necesidad de volver a moverse, porque de ello depende su subsistencia y desarrollo.

Los datos recogidos por el Observatorio del Business Travel y presentados por GEBTA estos días indican que la actividad sectorial habría registrado ya leves incrementos respecto de las semanas anteriores. Dependiendo de los sectores de actividad y las marcas, el aumento de la oferta disponible oscilaría entre el 5% y el 10%, respecto de las semanas anteriores, si bien los incrementos más significativos están previstos a partir de finales de junio, para situarse entre un 35% y un 50% de la capacidad, en muchos de los proveedores de referencia.

Si no se producen cambios significativos, este otoño el  volumen de viajes podría haber recuperado una parte de su capacidad  en términos comparativos con el ejercicio anterior, pero la excepcionalidad de la situación y el impacto en el negocio de muchas variables externas obliga a ser muy prudente a la hora de anticipar cifras. Además, la recuperación de la actividad, será dispar en función de la tipología de los viajes de negocio, del sector de actividad y de los mercados, y sin duda no será hasta entrado el 2021 que el sector alcance niveles de actividad semejantes a los tradicionales.

Junto con la propia necesidad de volver a retomar los viajes de empresa, el avance en la definición y puesta en práctica de protocolos higiénico-sanitarios entre las grandes marcas del sector es un factor crítico, de cara a ofrecer garantías y transmitir confianza a las corporaciones y profesionales, para la paulatina vuelta a la actividad en término de desplazamientos de negocio. La buena noticia es que los principales proveedores del mercado están más preparados que nunca, y que nuestras agencias y TMCs están listas para continuar apoyando el crecimiento y la internacionalización de las empresas.


Marcel Forns (c) GEBTA 2020 
Ready to take off / Reloading Business Travel (c)


miércoles, 20 de mayo de 2020

#Ready to take off - El momento de la verdad


Siempre he sostenido que la clave para el éxito de los viajes de empresa es el funcionamiento eficiente de toda la cadena de valor, del proveedor al cliente final. Esta ha sido la máxima y la visión de negocio que GEBTA lleva impresa en el ADN.

Hoy, en un contexto marcado por la práctica inexistencia de actividad, pero a las puertas del levantamiento gradual de las restricciones a la movilidad, esta máxima cobra mayor importancia todavía.  Parafraseando a Jan Carlzon, el mítico director ejecutivo de SAS, la crisis generada por la COVID -19 nos sitúa, como sector, ante nuestro momento de la verdad.

En la medida en la que los viajes de negocio son un instrumento fundamental para el crecimiento económico y para el desarrollo de las empresas, la responsabilidad y el interés del conjunto de los actores de este sector por garantizar que el regreso a la actividad sea sólido y eficiente debería ser aún mayor. Hacerlo bien exige de la combinación de distintos ingredientes y variables. Algunas las podemos manejar, otras, las externas no. Asegurar el éxito de las primeras, no obstante, ayudará a  minimizar el impacto de las variables externas.    

¿Qué debemos hacer pues, para contribuir a un regreso sólido y eficiente a la actividad económica?

En primer lugar hay que preparar que la vuelta a la actividad se realice de modo ordenado, porque es la única manera que tenemos para garantizar que la reactivación  de la movilidad no perjudique los logros obtenidos en la contención de la pandemia. Hacerlo de modo ordenado significa también asumir los límites razonables a la movilidad, ya sea aquellos impuestos por las distintas administraciones, como los que resulten de la aplicación de las políticas de seguridad y prevención en viaje.

En segundo lugar, si bien las empresas precisan volver a viajar y lo piden a voces, necesitan hacerlo en un contexto de confianza, porque si no es así no se moverán.

Este es precisamente el tablero en el que los actores del sector de los viajes de negocio deberemos jugar nuestras cartas. Y si queremos que las empresas muevan ficha, las nuevas reglas de juego van a exigirnos grandes dosis de coordinación. La salida ordenada de la crisis, la confianza de las empresas en los viajes y la vuelta a la actividad requiere de un sector preparado, con un engranaje sólido y a la vez muy flexible, capaz de responder sin titubeos a las preguntas de las corporaciones y viajeros:  ¿puedo desplazarme? ¿a dónde? ¿cuándo? ¿cómo? y sobre todo ¿es seguro?  

La capacidad adaptativa del sector, su tradicional resiliencia y experiencia adquirida en capear adversidades, serán muy útiles; los vínculos personales y empresariales nos pueden ayudar, pero no serán suficientes si no van acompañadas de coordinación, porque estamos ante el mayor reto al que hemos tenido que hacer frente como sector.

Es el momento de la verdad y los principales actores de la cadena de valor de los viajes de negocio hemos decidido afrontarlo juntos, porque es así como mejor lo podemos hacer, y porque esta es la mejor manera que tenemos para garantizar la recuperación de los sectores de actividad para los que trabajan nuestras empresas, y con ello afianzar la recuperación del conjunto de la economía productiva.

Los principales actores del sector de los viajes de negocio estamos listos para servir a las empresas españolas, para acompañarles en la paulatina vuelta a la actividad y desplazamientos, para responder a sus necesidades,
en un contexto que ofrezca seguridad y confianza a corporaciones y viajeros.
                                                                                                                                       
Ready to take off – Reloading Business Travel © GEBTA 2020


Marcel Forns © GEBTA 2020

viernes, 3 de abril de 2020

¿COVID-19, LA TORMENTA PERFECTA? PRIMER ANÁLISIS SOBRE EL IMPACTO EN LOS VIAJES DE NEGOCIO


¿Puede el COVID -19 ser la tormenta perfecta que actúe de acelerador de cambios profundos en nuestro sector? ¿Qué pasaría si así fuera y, más importante todavía, qué deberíamos hacer para capear el temporal?

Y es que el coronavirus parece arrastrar consigo cambios y tendencias que estaban ahí, de manera más o menos manifiesta, que a la vista de la prolongación de la crisis sanitaria, podrían llegar a progresar más rápidamente de lo estimado. La combinación de algunas de estas tendencias, además, podría tener como consecuencia transformaciones significativas desde un punto de vista económico y de modelos de negocio.

Para analizar el impacto del coronavirus en los viajes de negocio, no obstante, hay que distinguir entre los efectos en el corto plazo y los efectos a medio y largo plazo.

En el corto plazo, la salida de la crisis sanitaria puede tener para los viajes de empresa, resulta difícil de prever, puesto que depende de diversos factores, entre ellos:

§  Duración de las medidas excepcionales
§  Situación de los mercados
§  Situación específica de las empresas del sector 

A priori, sería razonable prever que con la finalización de las medidas excepcionales las empresas deberían retomar la actividad ordinaria y centrarse en recuperar tiempo y negocio perdido durante las semanas y meses de inactividad (visitas a proveedores, clientes, mantenimientos o puestas a punto de instalaciones, etc…). Los viajes de negocio, como hemos afirmado en múltiples ocasiones, tienen un cierto carácter anticíclico que favorece su activación en momentos en los que la economía se contrae. 

Pese a que ésta sería la lógica de negocio, hay que considerar la opción de que el impacto que deje la actual crisis sanitaria no permita retomar la actividad de manera tan inmediata como sería deseable, porque las empresas tendrán que recomponer sus efectivos, y porque por lo general y en el mejor de los casos habrán visto mermados sus recursos. En este punto es preciso indicar que habrá que estar también a la situación de los proveedores sectoriales y en particular a las aerolíneas, en la medida en la que en algunos casos el impacto de la crisis puede tener efectos severos sobre la oferta disponible.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la reacción al COVID-19 no se está realizando de modo sincronizado en todos los mercados. La salida de la crisis sanitaria va a dilatarse en muchos países, hecho que puede retardar los viajes y desplazamientos hacia determinadas áreas geográficas por parte de las empresas españolas.

Finalmente, es previsible que el escenario en los viajes de negocio no sea uniforme:

§     Reuniones con clientes y viajes vinculados con el negocio y los ciclos/cadena de producción y suministro de las empresas – La recuperación debiera ser más rápida, si bien sujeta a la apertura gradual de los mercados y a las limitaciones y restricciones que se establezcan en función de la nacionalidad de los viajeros. A priori cabe pensar en una primera fase centrada básicamente en el mercado doméstico y en mercados de proximidad del ámbito europeo, que se irá ampliando de modo progresivo.

§   Reuniones internas – como ya sucedió en 2008, es previsible que los desplazamientos de esta naturaleza se vean afectados durante lo que resta del ejercicio 2020.

§         MICE - Recuperación residual del MICE en 2020 y reprogramación para el 2021.
Además de que una parte de los eventos se habrán perdido, es probable que las partidas asignadas a esta tipología de viajes se resienta de posibles ajustes de los capítulos de marketing y se pospongan para el 2021, con el objeto de aligerar el gasto. EL MICE ha sido el primero de los subsectores en verse afectado por la crisis, y probablemente será también el último en salir de ella.

En lo que respecta al largo plazo y como hemos indicado arriba, el coronavirus parece que podría estar ejerciendo de acelerador de cambios y tendencias que estaban ahí, de manera más o menos manifiesta. La combinación de algunas de estas tendencias, además, podría tener como consecuencia transformaciones significativas desde un punto de vista económico y de modelos de negocio.

§    El primero de los efectos que observamos, tiene que ver con las estrategias de relocalización de los procesos de producción que, con la globalización, se habían trasladado a Extremo Oriente (principalmente a la China). Como indicaba, no se trata de un escenario del todo nuevo, puesto que muchas empresas habían iniciado esta senda en los últimos años, con más o menos intensidad, trasladando sus centros de fabricación al mercado doméstico o a mercados más cercanos, con costes de producción menores que el mercado interior, como Marruecos o Turquía. La situación actual favorece este tipo de estrategias, en la medida en la que diversifica el riesgo de interrupciones del suministro. Pero a la vez hay también nuevos factores que juegan a su favor, como la propia tecnología, en la medida en la que termina por reducir el diferencial del coste, respecto de los mercados con mano de obra más barata. La producción, pues, podría estar donde estén nuestros principales mercados, por ejemplo, y no necesariamente, donde el coste de mano de obra sea menor.

 El segundo de los efectos que estamos observando, a medida que el coronavirus se ha ido extendiendo en los distintos países, ha sido la toma de medidas tendentes a facilitar el teletrabajo, como alternativa a los formatos presenciales en las oficinas, así como las reuniones virtuales, en sus distintas modalidades. Del mismo modo que veíamos en el supuesto de los procesos de relocalización, la situación provocada por el COVID puede actuar de factor acelerador de estas tendencias, en particular si la unimos a la progresiva implantación de la tecnología 5G, que al eliminar la latencia y multiplicar la velocidad y volumen de información y datos que podemos transmitir, incrementa de modo sustancial la calidad de las comunicaciones. El mayor desarrollo de la reunión virtual no obstante no remplazará completamente la necesidad de reuniones presenciales, porque aquéllas presentan ciertas limitaciones, habida cuenta de que el contacto personal y las reuniones físicas son más eficientes en términos de favorecer la creatividad, el pensamiento estratégico o la generación de confianza, aspectos que resultan fundamentales para la mayoría de los negocios.

§      El tercero de los factores que entraría en juego sería el de la lucha contra el cambio climático. No tiene ninguna relación directa con la crisis del COVID-19, pero también estaba ahí, y sumado a los dos elementos anteriores, puede ejercer de acelerador de tendencia: más kilómetro cero, menos desplazamientos innecesarios. Este es un factor que a su vez está directamente asociado al perfil de las nuevas generaciones de usuarios, a los mayores niveles de sensibilidad personales en relación con los impactos de los viajes sobre el entorno, a la vez que una eventual tendencia hacia modelos de menor consumo “forzado”, como consecuencia de una menor abundancia de recursos, menor cobertura de las pensiones y sistemas sociales, y por consiguiente de menor capacidad de gasto.


Los cambios en cuestión desde luego no van a suponer la desaparición de los viajes corporativos, pero deberían traducirse en menos movimientos de personas de los que las proyecciones oficiales pronosticaban; menor crecimiento del volumen de viajes, si bien con mayores niveles de especialización y mayor peso del análisis del coste/beneficio de los desplazamientos y sin ningún tipo de duda, mayores exigencias en materia de seguridad.

La experiencia acumulada durante estas semanas en la gestión de los viajeros, por parte de las TMCs y los profesionales de las agencias de viajes, ha puesto de manifiesto la importancia de las políticas de seguridad y prevención. Nunca como ahora el rol de las agencias y sus equipos ha sido tan importante, en la medida en la que ha velado por la protección y cuidado del mayor activo de las corporaciones: sus empleados.

El volumen de operaciones de evacuación y repatriación gestionado por las TMCs y sus profesionales está siendo ingente, y ha sido capaz de moverse en un escenario de caos sin precedentes. Las empresas lo saben y convendrá no olvidarlo cuando volvamos a una cierta normalidad, porque el escenario que nos espera seguirá siendo incierto y las corporaciones, más que nunca, deberán ser muy conscientes a la hora de decidir en manos de quién ponen a sus empleados, de la misma manera que deberían considerar que la medida del valor no son las transacciones.

No resulta una afirmación nueva, pero en el actual contexto viene a cobrar toda su importancia. Siempre hemos dicho que la seguridad es un factor corrector del ahorro.

El nuevo escenario exigirá esfuerzos a todos los sectores de actividad y conllevará cambios. Afrontar este escenario y los cambios que comporte, con mayor o menor éxito dependerá de los compañeros de viaje que cada uno elija. En cualquier caso, si algo queda claro sin ningún tipo de matiz, es que no hay espacio para amateurs.

Esta es la hora de la verdad, la hora de los verdaderos profesionales.




Marcel Forns © 2020




martes, 3 de marzo de 2020

Viajar o no viajar. Opciones frente al coronavirus


Prevenir es curar, dice el refranero popular; una máxima que vemos aplicarse en los últimos días a nivel global y sin prácticas distinciones, y que estaría comprometiendo las previsiones económicas para el conjunto de los mercados.

Desde el punto de vista de los viajes de negocio, la propagación del COVID-19 y las medidas preventivas que lleva asociadas, tiene una doble consecuencia: en primer lugar, desarrolla efectos sobre el propio sector y sobre los distintos actores de la cadena de valor, en la medida en la que se observa una reducción de los viajes corporativos. Los ejemplos más notorios que hemos visto van desde la cancelación del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona a la reciente anulación de la ITB de Berlín. La segunda de las consecuencias la observamos en los efectos derivados de la reducción del número de viajes: habida cuenta de que los viajes de empresa tienen un impacto directo y contrastable en el crecimiento de la actividad comercial (un retorno medio de 1:10 GEBTA, Oxford Economics), la desaceleración del número de reuniones a nivel global comporta a su vez una reducción del crecimiento económico.

A la vista de dichas consecuencias cabe preguntarse qué respuesta deben dar las compañías a la amenaza del COVID-19 en términos de viajes corporativos. Sin duda ésta no es una cuestión fácil de contestar, pero para la que podemos encontrar respuestas en las propias políticas de viajes, y de modo más concreto en las políticas de prevención y seguridad aplicables.

Para empezar, y como ya mencioné en mi último post, dedicado al MWC (Security goes first: el Mobile y las políticas de Risk Management), sin ser una solución fácil, desde un punto de vista del Risk Management, la cancelación del evento era la más sencilla y seguramente por eso es la que se impuso. Lo mismo sería aplicable a lo acontecido con la ITB de Berlín o con otros tantos salones, que por razón de dimensiones y de complejidad probablemente no daban demasiado margen para otro tipo de respuesta.

Pero dicho esto, ¿son las cancelaciones o la eliminación de los viajes las únicas alternativas de las que disponemos? ¿Qué medidas preventivas podemos aplicar en materia de viajes?

En buena lógica las empresas deberían disponer de diferentes opciones y estrategias para encarar desafíos como los del COVID-19. Una buena política de prevención y seguridad en viajes empieza por la información, a partir de la cual se puedan tomar decisiones. Ciertamente uno de los factores que genera mayor desconfianza es la gran cantidad de fuentes de información, muchas de las cuales carecen de la necesaria solvencia. Por fortuna, con el paso de las semanas hemos asistido a la aparición de informes y opiniones de instituciones, facultativos y expertos, que en base a los datos acumulados pueden servirnos de referencia creíble y contrastada en esta materia.

El mapa del Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que actualiza a diario todos los casos detectados en el mundo (COVID-19 Global Cases), por ejemplo, constituye una fuente solvente de consulta, en la medida en la que nos ayuda a localizar los focos de riesgo y la evolución de la enfermedad a nivel global. A fecha de la redacción de este artículo ya son 48.063 los contagiados que han superado la enfermedad sin problemas, sobre el total de 90.937 afectados.

Como indica el Director General de la OMS cuando afirma que “no hay una estrategia de talla única, porque diferentes países se encuentran en diferentes escenarios”, de la misma manera este tipo de evaluaciones deben formar parte de las consideraciones de las políticas de viajes en materia de prevención, porque cada desplazamiento presenta aspectos y connotaciones distintas. En la misma línea, la OMS no ha recomendado la interrupción de los viajes, y ha remarcado que la respuesta en esta materia debe ser medida, coherente y proporcionada a la amenaza para la salud pública, y debe basarse en una evaluación del riesgo local, para lo cual, además de las fuentes oficiales citadas, deberá estarse también a los listados publicados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC).
Sin perjuicio de lo anterior, ante la decisión de viajar que sin duda tomarán muchas empresas, conviene recordar igualmente la importancia de las acciones informativas previas al viaje. Entre dichas acciones, para el caso que nos ocupa (y probablemente a partir de este momento de modo generalizado) resulta fundamental incluir las recomendaciones y las medidas genéricas de protección individual frente a enfermedades respiratorias, publicadas tanto por la propia OMS como por expertos y facultativos, que se reducen a unas simples pero eficaces prácticas de higiene, como las que recogemos en los siguientes enlaces: 
OMS
Lo dicho … prevenir es curar. 
Marcel Forns © 2020

lunes, 17 de febrero de 2020

Security goes first: el Mobile y las políticas de Risk Management

¿Quien no ha oído hablar estos últimos días de la cancelación del Mobile World Congress (MWC) y con ello de las más diversas teorías acerca de las razones para la retirada de buena parte de las empresas participantes?


Quienes conocen las reglas del juego en materia de viajes y desplazamientos de negocio están muy familiarizados con el Risk Management y el Duty of Care. Estos dos términos son como piedras angulares de las políticas de viajes de negocio, y en el caso que nos ocupa son, sin lugar a dudas, los verdaderos responsables de la cancelación de la presente edición del MWC.

¿Sin lugar a dudas? Sin lugar a dudas, porque el Duty of Care, en tanto que obligación moral y responsabilidad legal de toda empresa de velar por el bienestar y la seguridad de sus empleados, lleva asociada en caso de incumplimiento no sólo graves sanciones pecuniarias, sino también posibles consecuencias de orden penal, además de riesgos reputacionales, con su correspondiente dimensión económica. 

La función del Risk Management en viajes es precisamente la de manejar situaciones de incertidumbre o amenazas, a partir de un conjunto de reglas, protocolos y actuaciones, orientados a prevenir y garantizar la seguridad de los viajeros, cuando éstos se desplacen por motivos laborales.

¿Era necesario anular la participación en el MWC, para asegurar el cumplimiento del Duty of Care, por parte de las compañías que cancelaron su asistencia? Probablemente las empresas en cuestión hubieran podido habilitar otro tipo de medidas antes que anular la asistencia al MWC de Barcelona, pero en casos de esta magnitud, en los que además existen grandes incertidumbres, al hallarnos en una fase temprana, resulta muy difícil evaluar correctamente los riesgos, y es razonable que se terminen imponiendo criterios de máxima prudencia, o dicho en otras palabras, de riesgo cero.

Sin riesgo no hay sanciones, ni penas, o impactos reputacionales. Sin ser una solución fácil, desde un punto de vista del Risk Management, era la más sencilla y seguramente por eso es la que se impuso. Lo que ha venido después de las primeras anulaciones es ya de todos conocido, y desde luego era bastante previsible, porque ¿quién es el "guapo" que se arriesga a mandar de viaje a sus empleados, cuando una parte de las principales compañías han empezado a retirarse?

Para un mercado todavía poco maduro en materia de la seguridad y prevención en viajes de empresa como España, lo acontecido estos días puede parecer sorprendente, pero seguramente es una primera muestra "global" de la  dimensión y la importancia que tiene la gestión de la seguridad y la prevención en los viajes de negocio.

Y es que si los viajes y las reuniones presenciales son fundamentales para el crecimiento de las empresas y el desarrollo del negocio, no es menos cierto que security goes first y que el primer activo de las empresas son sus empleados.


Marcel Forns (c) GEBTA 2020


miércoles, 29 de enero de 2020

Coronavirus y viajes de empresa



Las aerolíneas empiezan a tomar medidas frente al coronavirus. British Airways ha sido la primera compañía en anunciar la anulación de sus vuelos a China. Después Lufthansa, Iberia y otras muchas.
Muchas empresas globales están tomando también medidas al respecto; la precaución y el deber de cuidado hacia sus empleados expatriados, desplazados o en misión forma parte de las obligaciones legales y morales de las compañías. Empresas como el Banco HSBC ha prohibido durante dos semanas que su personal viaje a Honk Kong y China. El gigante chino de los videojuegos Tencent y el gigante Alibaba han pedido a sus trabajadores que se queden en casa hasta el 10 de febrero. El grupo Peugeot Citroen está repatriando a sus empleados del área de Wuhan y a sus familias. El enlace ferroviario de alta velocidad que une China continental con Hong Kong dejará de operar a partir del 30 de enero. 

En fin… que el coronavirus exige prudencia en los viajes de negocios y un estricto cumplimiento por parte de las empresas de las normativas legales del deber de cuidado hacia sus trabajadores.

No nos cansaremos nunca de repetir que la gestión de la seguridad (preferimos este término a gestión del riesgo) debe ser la primera prioridad en el management de los desplazamientos profesionales y este trabajo no solo afecta a los Travel managers y a los departamentos de  viajes, debe ser un enfoque primordial para departamentos de RRHH, prevencionistas, departamentos legales y por supuesto, direcciones generales. Las agencias especialistas en viajes de negocios podemos ayudarles en la consecución de este objetivo.

Alicia Estrada. GEBTA. 2019

Nota: este artículo es un resumen y traducción del original publicado en The Guardian. El @ corresponde al medio y a su autor.

jueves, 9 de enero de 2020

Economía, geopolítica y seguridad en viajes


La seguridad y las políticas de prevención deben tener un papel destacado en las políticas de viaje de las empresas. Aunque pueda parecer una afirmación del todo innecesaria, en un escenario de desaceleración económica y con potenciales nuevos focos de conflicto, la observación está más que justificada.

En lo que al primer punto respecta, los travel managers y gestores de viajes de las empresas conocen bien que, en contextos de menor crecimiento económico, los presupuestos de las partidas de viajes suelen resentirse y tienden a reforzar los ya habituales criterios de ahorro. Nada que decir, salvo cuando la rigidez y austeridad de las políticas de viajes pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos de desarrollo y crecimiento de las propias empresas, o la seguridad de sus empleados.

De hecho, en previsión de que el escenario económico fuera menos expansivo que en años anteriores, desde GEBTA hemos aprovechado para recuperar algunas de las reglas básicas a aplicar para la contención de los presupuestos y partidas de viajes, que es conveniente recordar, con el objetivo de lastrar lo mínimo la capacidad de las corporaciones para continuar desarrollando relaciones y negocio.

Por otro lado, el segundo aspecto a tener en cuenta, el de la seguridad y la prevención, vuelve a cobrar en la actualidad un mayor protagonismo. No porque lo hubiera perdido, sino simplemente porque el contexto global ha vuelto a poner encima del tablero de juego nuevos factores de riesgo, con el que las empresas deberán contar.

A la expansión de conflictos locales que hemos visto nacer en el último tercio del 2019, de mayor o menor virulencia, se le podría unir ahora una escalada de episodios derivados de la tensión generada por las acciones llevadas a cabo por los EEUU en Oriente Medio.

En realidad, las empresas llevan años acostumbradas a moverse en escenarios de inestabilidad e incertidumbre. Lo que ha cambiado respecto de los últimos ejercicios, es que el desarrollo de políticas de seguridad y prevención en viajes se había ido produciendo en un contexto de crecimiento, y es precisamente la entrada en un ciclo de desaceleración lo que puede poner en riesgo el adecuado cumplimiento de las mismas, cuando el nivel de madurez de la seguridad y prevención en viajes en España, es todavía insuficiente.

Mucha responsabilidad para los travel managers y para los gestores de viajes, que probablemente tendrán que redoblar esfuerzos para defender sus políticas en un entorno de mayor austeridad. Ante ello, siguen siendo válidas las recomendaciones que realizábamos en el marco del primer estudio sobre la Seguridad y la Prevención en Viajes de Empresa en España

La primera, es que la responsabilidad en la empresa debe ser compartida, y en la medida de lo posible hay que buscar la complicidad de otros departamentos como RRHH y Prevención, porque es la forma más sencilla de blindar nuestros objetivos.

La segunda es que conviene buscar apoyo en agencias y partners externos especializados, porque hay que cerrar bien el círculo del viaje, de inicio a fin, en todas sus distintas facetas.


Marcel Forns (c) GEBTA 2020











lunes, 16 de diciembre de 2019

Seguridad en viajes de negocios: mujeres y grupos LGBT


Recientemente SAP CONCUR presentó las 20 tendencias que impactarán en las empresas y los viajeros de negocios en 2020. Las predicciones abarcan áreas muy variadas como tendencias económicas mundiales, tecnología, sostenibilidad, RSC etc. Por supuesto también destacan algunas tendencias que tendrán un especial relieve el próximo año en cuanto a viajes de negocios. A éstas últimas les hemos dedicado una lectura especialmente interesada.
Vuelven a poner la seguridad de los viajeros entre las preocupaciones de las compañías. Cuando todavía en nuestro mercado estamos hablando de cómo conciliar políticas de viajes y políticas de riesgos en desplazamientos profesionales, nos encontramos con que mercados más maduros como el norteamericano ponen entre las prioridades de la política de viajes, la preocupación sobre desplazamientos de grupos específicos como son las mujeres viajeras y los empleados del grupo LGBT.

·        En un estudio reciente de Wafefield, citado por SAP CONCUR, se recoge que el 78% de las mujeres reportan haber sufrido algún tipo de acoso durante sus viajes de negocios y una mayoría (52%) quieren recibir más orientación y apoyo de sus empleadores. 
·        Más grave aún parece la preocupación de los propios viajeros del grupo LGBT ante sus desplazamientos profesionales. El 95% de estos viajeros indicaron haber ocultado su orientación sexual durante un viaje de trabajo, un 57% de los viajeros de este grupo indicó que ocultaron su orientación sexual por su propia seguridad. Si tenemos en cuenta que existen 70 estados miembros de la ONU que criminalizan los actos sexuales libremente establecidos entre personas adultas del mismo sexo y muchos de ellos clasifican de actos indecentes punibles ciertos gestos, formas y comportamientos empezaríamos a pensar que, aunque ciertamente es un tema muy delicado, de alguna forma hay que abordarlo en los viajes corporativos.  
Un paso sencillo sería sin duda que los trabajadores pudieran consultar abiertamente en la política de viajes la información sobre las condiciones que ofrece cada país al respecto. El informe de ILGA por ejemplo, ofrece toda la información por países sobre normativas de homofobia en el mundo. A partir de aquí seguro que pueden hacerse muchas otras cosas, pero informar y formar al respecto sería un primer paso.

¿Se puede apelar a la responsabilidad personal de cada viajero cuando se trate de estos temas? Se puede, pero las empresas no pueden olvidar nunca que tienen ante sus trabajadores una responsabilidad moral y legal que les impone el deber de cuidado de sus trabajadores por una parte y el deber de diligencia por otro lado, lo que implica que deben informar y formar a los viajeros de los riesgos que pueden provenir del entorno social y sanitario del Estado de destino, así como de las circunstancias especiales de estos estados.
Avisados estamos. 

© Alicia Estrada. GEBTA. 2019

lunes, 18 de noviembre de 2019

¿Cómo voy del aeropuerto al hotel?

Pensemos una escena típica para un viajero de negocios. Hora de volar a un país europeo para celebrar una reunión de trabajo. El viajero reserva sus vuelos y hotel por un canal aprobado como es su agencia de viajes. Sus datos están registrados en el sistema de gestión de riesgos de la compañía. El viajero ha recibido alertas y actualizaciones sobre su destino a través de su aplicación de seguimiento. ¡Vaya, esto sí que es una empresa que hace bien las cosas! 




¿Hay alguna notificación en la política de viajes que le indique al viajero cómo debe realizar sus traslados? ¡Sí! El viajero sabe que los traslados al y desde el aeropuerto de origen debe realizarlos con una compañía de gestión de la movilidad, lo que en prosa llamaríamos un gestor de taxis. ¿Y qué ocurre con los transportes en destino? La política no dice nada, la empresa no dice nada. Se supone que el viajero actúa con sensatez, y además estamos en Europa. En consecuencia, el buen juicio deberá acompañar al viajero en los ocho trayectos internos que realizará una vez esté en el destino. Podrá usar Uber o Cabify sin problemas o alquilarse un coche o coger un taxi o….

Muchas empresas pasan por alto que el transporte terrestre es la parte de viajes que presenta el mayor riesgo para los viajeros corporativos. Con casi 1,3 millones de personas que pierden la vida cada año en accidentes de tráfico y muchos millones más que sufren lesiones graves, las estadísticas hablan por sí solas. Esto sin contar además los riesgos de delitos oportunistas, atracos, robos… que pueden padecerse cuando se conduce un coche sin conocimiento del territorio, las normas de conducción del país o con cierta imprudencia.

Los accidentes de coche en ciertos países pueden suponer además un riesgo penal para el conductor, incluso por el simple hecho de verse implicado en ellos, al margen de su actuación. ¿Riesgo penal para un trabajador por imprudencia de su propia empresa que no le informó o pasó por alto tal riesgo?

A pesar de todas estas constancias, existe en las empresas una tendencia a permitir que los viajeros elijan por sí mismos la opción de transporte terrestre que prefieran. Incluso cuando existen políticas más formales, a menudo se centran solo en consideraciones de costes.

Según el estudio GBTA Business Traveller Sentiment Index de 2019, presentado recientemente, el 41% de las políticas de grandes empresas no abordan en absoluto el uso de servicios de transporte por carretera basados en aplicaciones (APPs), aunque al 58% de los Travel managers les preocupa el tema. ¿Les preocupa el tema, pero no se aborda una solución? Es como si primara un sentimiento entre los gestores de viajes de “mejor no digas nada y que usen las APPs de movilidad que quieran”.

Evidentemente esto tiene una mayor trascendencia. En el momento que una empresa reembolsa regularmente los gastos de cualquier compañía de traslados, en la práctica está autorizando el uso de tales servicios sin haber validado previamente normas de seguridad, responsabilidad, protección de los viajeros y otros aspectos legales que obligan a la compañía respecto a sus trabajadores.

Las empresas tienen el deber de realizar todo lo posible para garantizar la seguridad de los viajeros de empresa durante todos sus desplazamientos, y esto es así tanto si la reserva del traslado se ha hecho por un canal autorizado o si el viajero ha tomado sus propias decisiones  por no existir recomendación expresa en la política de viajes. En ambos casos, la responsabilidad legal y moral de la empresa respecto a su trabajador es la misma, así que manos a la obra o a la política de viajes, si usted es un gestor de viajes o gestor de personas en la empresa y aún mantiene lagunas en lo que respecta al Duty Care de sus trabajadores en movilidad. 

(c) Alicia Estrada. GEBTA. 2019

martes, 22 de octubre de 2019

¿Seguro que conduces seguro?

En un post reciente de GEBTA sobre el renta car y el alquiler de coches con bonos full credit, hablábamos sobre las incongruencias de mantener esta práctica en las empresas especialmente por las dificultades implícitas de controlar gastos. Destacábamos igualmente la complejidad administrativa que conlleva su control, así como las dificultades que impone al cumplimiento de la normativa fiscal en materia de IVA. 


En otro post reciente también de nuestro blog, hablábamos sobre seguros y tarjetas de crédito. Como no hay dos sin tres, esta vez queríamos hacer algunas reflexiones sobre un tema que en muchas ocasiones nos hemos encontrado, aunando full credit y pagos con tarjetas corporativas. 

Algunas empresas se amparan en los seguros de accidente de las tarjetas corporativas para minimizar ciertos seguros en el alquiler de coche, seguros que amparan daños corporales o fallecimiento en caso de accidente. Muchas tarjetas corporativas ofrecen seguros de accidente que cubren al conductor y a los ocupantes y que pueden estar en torno a 200.000 euros (solo es un ejemplo)

No está mal la idea si esto nos permite un cierto ahorro en la tarifa del rent a car (tema seguros) y mucho más si ofrece a los viajeros de empresa coberturas más amplias que las estándares del rent a car. 

El problema surge cuando unimos pagos con tarjetas corporativas, seguros y bonos full credit. Un bono full credit pospone el pago a la finalización del servicio por lo tanto, en caso de accidente con el coche de alquiler difícilmente podremos ampararnos en el seguro de una tarjeta corporativa que no hemos usado. 

Es cierto que existen algunas tarjetas corporativas –algunas-- y algunos rentacaristas –algunos—que pueden llegar a firmar a través de la agencia un acuerdo de aceptación “inexorable” de facturas del rentacarista en la tarjeta corporativa del cliente, que conlleva la aplicación de los seguros aún en casos de full credit, pero esto no es la práctica habitual y mucho menos cuando se trata de pymes o alquileres esporádicos o de bajo volumen. 

En el caso de alquileres de coches, cuando el cliente viaja con un bono valorado, vinculado a un pago previo, contra una tarjeta de crédito corporativa, los seguros de accidente en coche de alquiler del medio de pago adquieren todo el sentido del mundo. Hay que valorar también que normalmente estos seguros de accidente de las tarjetas corporativas, ofrecen coberturas económicas muy amplias, que pueden llevarnos a minimizar la contratación de extras en los seguros personales de accidente del rent a car. Además, en el caso de que la empresa trabaje con coberturas de seguros muy básicas, los seguros de las tarjetas contribuirán al deber de cuidado que el empleador tiene con los trabajadores en movilidad. 

Sin duda, más argumentos más para cuestionar el full credit. 

(c) Alicia Estrada. GEBTA. 2019

lunes, 14 de octubre de 2019

Viajes de empresa, seguros y tarjetas de crédito

“Pago con una tarjeta de crédito con altas prestaciones de seguros y coberturas, los viajes  que los empleados de mi empresa realizan, entiendo por lo tanto que mis trabajadores van convenientemente asegurados y no necesito más.” Ésta es una de las frases que hemos oído en numerosas ocasiones a responsables de compra de viajes en las empresas. “Puede que sí o puede que no”. La realidad es que a veces las empresas duplican innecesariamente los seguros  y en otras ocasiones, envían a sus viajeros desprotegidos. 

Hay muchísimos factores que es preciso tener en cuenta. Podemos revisar conjuntamente algunos:

1. Típico caso en que las empresas duplican el pago de seguros. Países como Rusia, Bielorrusia, Irán, Argelia y otros obligan a la contratación de un seguro de viaje que cubra los eventuales gastos médicos derivados de enfermedad o accidente, así como gastos de evacuación. 

Ante desplazamientos a estos países, las empresas normalmente optan de inmediato por la compra de un seguro al margen del proporcionado por la tarjeta de crédito. Hay que valorar evidentemente el país, las condiciones del viajero, las características del desplazamiento etc. pero tenga en cuenta que las tarjetas de crédito pueden emitir previa petición, un certificado en inglés que reconoce el seguro con el que viaja el trabajador de la empresa, así como el nombre del viajero, aunque se trate de una tarjeta de la empresa. Este certificado solo será válido en el caso de que la aseguradora de la tarjeta esté autorizada para ejercer como tal en el país para el que el viajero lo solicita. 

Hay que tener en cuenta que aunque la empresa pague dos veces el seguro, el asegurado solo recibirá una vez la compensación correspondiente en caso de enfermedad, pues ambos seguros a la hora de pagar, actuarán solidariamente. 

2. Pongamos ahora el caso contrario y muy frecuente. ¿Un seguro de una tarjeta de crédito de 20.000 euros para gastos médicos, por poner un ejemplo, es suficiente para cubrir los gastos médicos de un viajero en cualquier parte del mundo? Aquí hay que valorar muchísimos factores y uno de ellos será tan sencillo como conocer simplemente los costes básicos de la asistencia médica u hospitalaria por países, así como los países objeto del viaje. 

Seguramente los seguros que proporciona una tarjeta corporativa, como la indicada o similar, serán suficiente para la gran mayoría de viajeros españoles que se desplazan por la Unión Europea además con una tarjeta Sanitaria Europea. 

Si salimos de los límites europeos las cosas pueden empezar a cambiar. En Chile los costes de una noche de hospitalización rondan casi los 1000 euros, bastante más que en España, gastos a los que hay que sumar los posibles costes de una intervención, consultas posteriores etc.

Las cifras se disparan aún más cuando enviamos trabajadores a Estados Unidos. En este país los costes por noche de hospitalización o atención médica varían enormemente en función del centro al que acuda el paciente. En Florida, por poner un ejemplo, no será lo mismo ante una indisposición o accidente acudir a la Clínica Mayo que a otros centros hospitalarios locales. En cualquier caso, calcule como promedio (razonable) de una noche de hospitalización en Estados Unidos al margen de cualquier intervención, un coste diario de más de 4000 euros. (Todos los datos de costes proceden de Intermundial: Informe sobre uso del seguro de viaje en España 2017)

Desde luego estos datos siempre serán indicativos y deberá corresponder a un profesional reconocer la idoneidad médica de un paciente para viajar y sus posibles necesidades, que deberán vincularse al seguro y circunstancias necesarias para que la empresa cumpla con el deber legal de cuidado que tiene con sus trabajadores. 

Nuestro interés es simplemente mentalizar al respecto de la seguridad en viajes y optimizar los costes que las empresas dedican a este cumplimiento. Todas las cuestiones relativas a seguridad de los trabajadores en movilidad deben tratarse con los profesionales adecuados. 

(c) Alicia Estrada. GEBTA. 2019. 

miércoles, 16 de enero de 2019

La repercusión del bleisure en las políticas de viajes de las empresas



El bleisure es uno de esos términos que recientemente nos llegó de Estados Unidos. Formado a partir de las iniciales de Business y Leisure, hace referencia a esa tendencia creciente de difuminar las fronteras entre lo personal y lo profesional, entre los viajes de trabajo y los de ocio, prolongando los viajes profesionales como viajes personales. 

Esta porosidad de sistemas está generando necesidades en el entorno de las organizaciones, empezando por la importante cuestión de considerar el bleisure como un elemento que debe estar recogido en las políticas de viajes de las organizaciones.

Cuando desde GEBTA hemos preguntado a las empresas acerca de esta cuestión, en general hemos obtenido una respuesta negativa. Muy pocas organizaciones han incluido una parametrización del bleisure en sus políticas.
Podemos intentar respondernos a unas pocas preguntas para valorar el impacto que el bleisure puede tener en nuestra organización:

·        Si un trabajador tiene un billete de avión pagado por su empresa, con salida un jueves y regreso un domingo, considerando el fin de semana, bleisure, qué responsabilidad tiene la empresa en el caso que este trabajador tenga un accidente o una enfermedad el fin de semana?

·        Si un viajero nos propone volver un domingo en lugar de un viernes (fin de semana personal) y la tarifa aérea del domingo es 400 euros más barata, ¿Qué vamos a hacer? ¿Obligarle a que vuelva el viernes?

·         Si el trabajador viaja con su pareja, por ejemplo, con un billete emitido por la agencia corporativa conjuntamente con el del trabajador ¿Qué responsabilidades tiene la empresa respecto a un posible accidente o enfermedad de ese acompañante?

·        ¿Qué gastos de los que un viajero puede hacer en los días bleisure pueden considerarse gastos de empresas? La comida del aeropuerto el día de vuelta, tras dos días de ocio en destino, ¿es un gasto de empresas?

·        Si un viajero se queda cuatro días en un hotel, tres por trabajo y uno por bleisure ¿Cómo lo arreglamos?

Felicidades si tiene todas las repuestas bien recogidas en su política de viajes. Como ve, no son cuestiones menores y plasmarlas en la política de viajes va a suponer el trabajo no solo de los departamentos de viajes, también de facturación y contabilidad, control económico y muy especialmente de los departamentos responsables del deber de cuidado de los trabajadores.
Para muchas empresas, nuevos deberes.

© Alicia Estrada. GEBTA

miércoles, 20 de junio de 2018

Cuidado con la flota gris


De acuerdo con el primer Estudio de Movilidad en carretera por Viajes de Negocio en España, elaborado por GEBTA, el perfil tipo de los desplazamientos en carretera por reuniones y visitas de trabajo corresponde a un viajero que utiliza el vehículo a diario (53% de la muestra), para efectuar una media de más de 2.350 km mensuales de trayecto, mayoritariamente interurbano y principalmente en autopistas o autovías, y que no lleva acompañante.

Al margen de la elevada intensidad que suponen estos desplazamientos, el estudio pone de manifiesto que el principal medio de transporte utilizado es el vehículo propio (28% del total) , la denominada flota gris, y que entre los hábitos de los conductores, está el efectuar o atender llamadas telefónicas, ya sea de forma intensiva (17%), frecuente (38%) o esporádica, con el objeto de acometer de modo más eficiente sus responsabilidades profesionales. El vehículo y el período de desplazamiento se convierten así en una extensión del espacio y tiempo de trabajo.

Los resultados de la muestra, en los que ha colaborado Volkswagen y Europcar, eran hasta cierto punto previsibles y vienen a corroborar la necesidad de someter las políticas de movilidad de las empresas españolas a una profunda revisión por distintos motivos. La principal de las razones para ello está en las propias características de la flota utilizada: en una parte significativa de los casos, los vehículos no presentan las condiciones recomendables en términos de seguridad, en particular en función de la intensidad y el uso que le dan los viajeros de negocio. Esta situación se da de modo más acusado entre los road warriors que utilizan sus propios vehículos particulares, una flota cuya media de antigüedad según fuentes oficiales se sitúa en los 12 años, que no se somete a revisión en un tercio de los casos, o que no cuenta con dispositivo de manos libres (20%),  carece de ABS (18%),  no dispone de GPS (42%) y circula sin sistema de alerta de embotellamiento y/o accidentes (80%).

La seguridad, es además la principal preocupación de los conductores. En consonancia con el uso intensivo del vehículo en desplazamientos de negocio, el riesgo de sufrir accidentes se sitúa en primera posición (24%), por delante de los efectos colaterales inmediatos relacionados con las largas horas de conducción, esto es, el impacto en términos de acumulación de trabajo y la imposibilidad de atender adecuadamente, o en condiciones similares a las que tendrían en sus oficinas o despachos, las obligaciones profesionales.

El automóvil es el principal medio de transporte de los viajeros de negocio, a la vez que un instrumento fundamental para las empresas, que debe pasar de ser considerado una mera commodity a una herramienta eficiente y segura de trabajo para las compañías. La política de movilidad asociada a los desplazamientos por carretera de las empresas españolas exige pues una visión integral y una profunda revisión, que debe abordarse desde la triple perspectiva de la seguridad, la eficiencia-productividad, así como de coste para la empresa. 

En materia de seguridad, a la luz de los datos que arroja el estudio la principal recomendación que conviene destacar, para reducir la probabilidad de siniestros en ruta, no es otra que la retirada de la circulación de aquellos vehículos cuyas prestaciones y características presentan mayor riesgo de siniestralidad y la revisión regular de las flotas. 

Esta lectura es a todas luces urgente y necesaria desde la perspectiva del deber de seguridad y prevención de las empresas y de sus obligaciones legales.

Marcel Forns (c) GEBTA 2018