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jueves, 20 de julio de 2017

To be or not to be ... at the right place at the right time!

Being at the right place at the right time is a crucial matter in life and in business. Travel is subject to that very same rules, and the fact of being or not at the right place and time can make the difference. 

In early 2014, Tencent was interested in buying the messaging service WhatsApp, an acquisition that would have provided the Chinese corporation with immediate global reach. But as they neared the final stages of an agreement, Ma  Huateng, founder and President of Tencent, who took an interest in the deal, had to undergo back surgery, which delayed his visit to Silicon Valley to negotiate with founder Jan Koum. Mark Zuckerberg took one's chance and acquired WhatsApp for $19 billion, more than twice what Tencent had considered paying.


How many opportunities and businesses may have been lost due to the fact that we where not at the right place at the right time? Life is certainly full with similar stories both in personal and professional context. 

Business often confronts us with akin situations as we must take special care of customers or prospects if we don't want to make the way easier to our competitors always eager to take a larger part of the cake. In terms of business travel, this is a matter to be considered by travel policies, for corporations need to set the adequate rules and provide the necessary flexibility to ensure that travelers and road warriors do their job when it's relevant.

Most companies clearly understand that business travel is an investment, 45% according to a recent research from American Express GBT in Europe,  but another 55% may still believe that it is just a cost that can be cut. 

Travel management wont certainly provide us with the answer whether we should be at a specific place or at what time we are expected to be there, that's a matter of intuition and fortune, but it may give us some valid rules and perspective to set priorities and avoid unnecessary expenses, so that we can use our travel budget more efficiently and maximize our ROI, trying to to seize all possible opportunities to be at the right place and at the right time ... and as Ray Kroc says "doing something about it".

Marcel Forns (c) GEBTA 2017

jueves, 25 de mayo de 2017

Con la salud no se juega

Hay dos grandes propósitos que rigen los viajes de empresa: el desarrollo del negocio y la actividad comercial de las corporaciones, y la transferencia de conocimiento. Los congresos médicos sirven fundamentalmente a este segundo objetivo. Convenciones, congresos y conferencias constituyen un marco ideal para formarse, compartir ideas, difundir investigaciones y buenas prácticas, o simplemente establecer contactos valiosos en lo profesional, de modo mucho más eficiente y duradero que a través de las reuniones no presenciales. Diversos estudios lo confirman y es un hecho ampliamente aceptado a nivel global.

La intención del Ministerio de Hacienda de considerar pago en especie los gastos derivados de las invitaciones del personal sanitario a congresos y conferencias médicas  por parte de laboratorios farmacéuticos (gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención, que las farmacéuticas no pagan al médico, sino que cubren directamente), y de tratarlos como rendimientos del trabajo o rendimientos de actividades profesionales es una auténtica amenaza, cuyos efectos pueden ser devastadores para la investigación y el nivel de excelencia del colectivo médico de este país. Ante el escenario que plantea el Ministerio, resulta previsible pensar que si a partir de ahora los colectivos médicos y sanitarios españoles van a tributar por la asistencia a congresos y conferencias, los niveles de a participación van a tender a cero. Menos capacidad de formarse, menos capacidad de compartir y desarrollar conocimiento, menos proyección de nuestros profesionales e investigadores en el exterior .... en definitiva, un escenario preocupante y de claro retroceso.


Estos gastos han estado hasta la fecha exentos de tributación del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), al considerarse mayoritariamente formación necesaria para la profesión. La estricta regulación de las invitaciones de las compañías farmacéuticas y los propios códigos deontológicos con los que se ha dotado la industria, (la patronal Farmaindustria aprobó en 2016 su nuevo Código de Buenas Prácticas), establecen de modo claro y detallado las restricciones y prohibiciones que deben regir en materia de la interrelación con profesionales y organizaciones sanitarias (Capítulo II), dejando poco o nulo margen de duda acerca del alcance y contenido, de las invitaciones a congresos y conferencias médica. Adicionalmente, el nuevo código establece que a partir de junio de 2018, los laboratorios están obligados a publicar todos los pagos efectuados, identificando a cada profesional y la cuantía de las llamadas “transferencias de valor”, aspecto que constituye una prueba clara de transparencia en su relación con el sector médico.


Sin duda, todas estas autorregulaciones no pueden garantizar la existencia de supuestos de irregularidades, como sucede en otros tantos ámbitos, pero de ningún modo justifican el cambio de tratamiento fiscal que reciben las invitaciones a congresos médicos, a la vista de los efectos que van a comportar. La resolución del TEAC (Tribunal Económico-Administrativo Central), que ha servido de base a la Subdirección General de Información y Asistencia Tributaria de la AEAT para calificar de retribuciones en especie a profesionales sanitarios, los pagos realizados a una compañía en concepto de patrocinio de becas para la asistencia a congresos, corresponde a supuestos de hecho acaecidos una década atrás (ejercicios 2007 y 2008), que nada tienen que ver con los códigos y la transparencia que rigen actualmente en la industria farmacéutica y que, por consiguiente, ni pueden vincularse ni ser utilizados para poner en cuestión el modelo de éxito en el que se basan actualmente las prácticas y la relación entre los profesionales sanitarios y la industria en España, como pone de manifiesto la Nota sobre la tributación de ayudas a la formación de profesionales sanitarios, publicada recientemente por Farmaindustria.


Más allá de tratarse de un grave error y de un total despropósito, que debe evitarse a toda costa, resulta inevitable preguntarse si verdaderamente deben ser éstas las prioridades de un país que ocupa un lugar de honor en el ranking de corrupción y el fraude. No es raro hacerse tal reflexión, cuando se ha sufrido la pérdida de un familiar y amigo, a quien los avances de la ciencia le han podido regalar 15 años de vida, tras la detección de una enfermedad grave. Muchos de estos avances han sido el resultado de horas de estudio e investigación de laboratorio, pero otras muchas las debemos a la interrelación de la comunidad científica y profesional con la industria, a través de congresos y conferencias. ¿Con qué argumentos vamos a explicar a la ciudadanía el impacto de una medida como la que nos ocupa , cuando en último término los beneficiarios de la formación y transferencia de conocimiento de los congresos médicos no son otros que el paciente y el sistema sanitario español?

Marcel Forns (c) GEBTA 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

El Mobile World Congress y la paradoja digital

El gran referente de lo digital y de la tecnología acaba de batir un nuevo récord. Nada menos que 108.000 asistentes de todos los sectores de la industria móvil y de más de 200 países de todo el mundo,  30.000 empresas, 2.200 expositores160 delegaciones oficiales y cerca de 4.000 periodistas. Y es que los datos que presenta el GSMA Mobile World Congress, aparte de constituir un éxito evidente de la organización, son un claro ejemplo del valor de las reuniones presenciales y de los encuentros face to face (F2F), cuando se trata de hacer negocio. Porque de esto se trata.

Si calculamos el coste medio por  asistente al evento y añadimos el gasto correspondiente a los 343 vuelos  privados que se han desplazado a Barcelona con ocasión del encuentro en 2017 (un 300% más que el año anterior), llegamos a la conclusión (estimación aproximada) de que la inversión directa total en viajes de los asistentes  al MWC, podría situarse por encima de los 3,5 millones de euros.

Visto desde la distancia, las magnitudes manejadas y el volumen de movimientos generados pueden parecer paradójicos a la vista de los perfiles de los visitantes y de las características de la industria. Aparentemente, un auténtico choque de culturas entre la dimensión tecnológica y la forma tradicional de hacer negocios. La realidad es mucho más simple y resulta de la constatación de que los encuentros presenciales siguen concentrando mayor número de atributos básicos necesarios a la hora de hacer negocios, que las reuniones virtuales.

Pero además la asistencia al MWC presenta también ventajas en términos de ahorro. Calculemos si no el ahorro en tiempo y coste por persona que supondría realizar la media de reuniones y contactos que se prevén durante el MWC. Cerca de 215.000 euros y más de 400 horas de vuelo.

Si no fuera de este modo alguno podría pensar ¡anulemos el Mobile!  Lo hacemos por videoconferencia, y así ahorramos. ¿O no?

Pues parece que no va a ser así. La prueba de ello es que al congreso de mundial de móviles que cada año se celebra en Barcelona le sigue saliendo competencia. Shanghái fue la primera etapa en la nueva estrategia de GSMA, el consorcio de fabricantes y operadoras móviles que organiza la cita anual en la capital catalana. Pero es que además, a Barcelona y a Shanghái se les une ahora competencia  en América: entre el 12 y el 14 de septiembre de 2017 tendrá lugar una nueva edición en San Francisco.

Será verdad que el F2F y el coffee talk son más eficaces. Y si no que se lo pregunten a Steve Ballmer y Risto Siilasmaa, que tras una charla de cinco minutos por teléfono, para citarse en Barcelona, fraguaron la venta de Nokia a Microsoft en el Hotel Rey Juan Carlos I. A saber qué operaciones conoceremos los próximos días.

Marcel Forns (c) GEBTA 2017


The MWC and the digital paradox

The world's largest gathering for technology and digital industry has beaten a new record. The 2017 edition of Mobile World Congress (MWC) attracted 108,000 visitors from 208 countries and territories worldwide, 2,200 exhibitors, 160 government delegations and almost 4,000 media representatives. An absolute success of GSMA,   and a clear example of the value of face to face meetings (F2F), when it comes to business. Because that's what it's all about, isn't it?

If we  agree on the average travel expenses calculated during this days in Barcelona and we add the costs related to the 343 private planes landed in the Catalan capital for the event (a 300% increase compared to 2016), total direct investment in T&E during the MWC would probably amount to more than 3,5 million euro.

No doubt such figures may appear to be a paradox, if we consider both the profiles of participants and companies attending the event. An apparent culture clash between the tech dimension and the traditional way of doing business. However, things might be just more simple than this: 

F2F meetings are still more efficient than virtual meetings, when it comes to create the necessary attributes for business and trust building, namely when you manage to create the right environment.

Moreover, attending the Congress is also more efficient in terms of savings. Just calculate the cost and time savings in case you would achieve the average amount of meetings you are supposed to perform during the MWC.  About 215.000 euro and more than 400 flight hours. 

Wouldn't it be so, we could simply cancel MWC, shift to a videoconference and achieve the supposed savings, don't we?

But that's not the way it works. Instead of turning virtual, Barcelona faces now new concurrence. Shanghai is the first step of GSMA's strategy, the association that represents the interests of mobile operators worldwide, to repeat the Barcelona experience in Asia, to be followed by a new meeting in San Francisco next September.

Certainly an evidence of the effectiveness of F2F and "coffee talks". Just ask Steve Ballmer and Risto Siilasmaa about the inside story of Microsoft's Nokia deal after a five minutes talk, with the two only agreeing to meet in person at the upcoming Mobile World Congress in Barcelona.

Marcel Forns (c) GEBTA 2017



viernes, 13 de enero de 2017

2017. ¿Rumbo de crucero?

A la luz de diversos indicadores, el 2017 se prevé positivo. La evolución de la actividad presenta indicios de mantener el buen tono y pese a la incertidumbre que sigue rigiendo sobre el crecimiento económico global, la actividad de las sociedades españolas en el exterior no ha dejado de crecer, se ha ampliado la base de empresas con negocio internacional, y se ha generado una inercia estable y sólida. A este dato hay que sumar la recuperación de la demanda interna, que se había visto muy afectada hasta finales del 2014. A la vista de estos datos, todo hace pensar que las empresas españolas mantendrán dinámicas de actividad viajera similares a las registradas en el 2016, si bien es probable que deban asumir ligeras alzas en los costes de los servicios, consecuencia fundamentalmente de la evolución de los precios de alojamiento y restauración en algunas de las principales plazas de negocio en las que tiene lugar la actividad de aquéllas, así como los derivados de la evolución del dólar respecto del euro, cuyos efectos podrán verse reflejados, por ejemplo, en los costes del transporte.
Por otro lado, en el 2017 asistiremos al desarrollo de las normativas y protocolos internos en materia de seguridad y de gestión de riesgos, como parte integrante de las políticas de viajes de las corporaciones. La mayor complejidad y responsabilidad asociadas a la seguridad en viajes, debería comportar una paulatina ampliación de los niveles de participación en dichas políticas de departamentos hasta ahora alejados de la gestión del viaje, de modo particular de los equipos de RR.HH., además de la propia dirección.
Sin perjuicio de que los factores de entorno son los mismos para todos los países, en particular en economías altamente globalizadas y cada vez más interdependientes, a priori existen dos elementos fundamentales que pueden marcar la diferencia de España respecto de sus vecinos europeos, en términos de evolución. Por un lado, desde un punto de vista interno, el 2017 debería marcar un punto de inflexión en términos de inversión en viajes, como consecuencia de la “vuelta a la normalidad” de España, una vez constituido el Gobierno a finales del 2016. Con la superación del largo período de interinidad, es previsible que el ejecutivo dé luz verde a muchos de los proyectos públicos que se han visto paralizados durante prácticamente dos ejercicios y que han constituido un factor inhibidor del crecimiento de la actividad, y en consecuencia también de los viajes de negocio. Por otro lado, a diferencia de algunos de los mercados competidores de nuestro entorno, España sigue gozando de una dinámica más propicia para el desarrollo de la actividad exterior. Al margen del calendario político de algunos de nuestros vecinos europeos, la constante mejora de la conectividad internacional y los elevados niveles de competencia en las principales rutas deberían ser una vez más un factor que juegue a favor del aumento de la inversión en viajes corporativos por parte de las empresas españolas, cuyo incremento de actividad e inversión podría situarse de nuevo por encima de la media de referencia, con el consiguiente impacto en términos de ingresos por exportación. Finalmente y desde un punto de vista del negocio y de la praxis sectorial, la empresa española continuará por la senda de su rápida adaptación a los patrones de comportamiento de sus colegas europeos, recortando de este modo la distancia con aquellos mercados con mayores niveles de madurez.
Uno de los principales retos de este sector de actividad, es la penetración de las buenas prácticas y de la lógica del negocio en el segmento de las pymes, con el objetivo de impulsar el crecimiento estable y la ampliación de la base de las pequeñas y medianas empresas españolas con negocio exterior. Al mismo tiempo y desde un punto de vista global, el viaje de negocio debe evolucionar hacia una disciplina mucho más transversal, acorde con las diferentes dimensiones y ámbitos en los que tiene incidencia dentro de las empresas. Esta afirmación implica la revisión del tratamiento del viaje de empresa dentro de las corporaciones, con el objeto de añadir a la gestión ordinaria “capas” de participación asociadas a aquellos departamentos o áreas funcionales a los que afecta, desde los departamentos de recursos humanos a los comerciales. Esta vía de carácter transversal, que debe comportar entre otros aspectos la revisión de muchos de los indicadores (KPIs) que venimos utilizando, es absolutamente imprescindible si queremos dotar al viaje de su auténtica dimensión, si pretendemos multiplicar el rendimiento y la productividad de los desplazamientos, y sin ningún tipo de duda, si aspiramos a atender y cubrir adecuadamente las exigencias asociadas al risk managment.

Marcel Forns (C) GEBTA 2017

lunes, 28 de noviembre de 2016

Gamechanger: el viajero en el centro de la política de viajes

Los viajes de negocio están en proceso de cambio, un cambio de calado y profundidad que va a comportar una verdadera modificación en el enfoque y las máximas a partir de las cuales se han construido los viajes de empresa hasta la fecha.
A diferencia de lo que cabría pensar, el verdadero motor de este cambio no es la tecnología, sino el viajero, auténtico protagonista y medida del viaje de negocio.

Que hayamos llegado a este punto justamente ahora, es el resultado de la confluencia de los intereses y perspectivas del conjunto de los actores que intervienen en la cadena de valor del viaje. Y es que el proceso de transformación del modelo, es básicamente el resultado de la combinación de 3 factores que por primera vez confluyen en el tiempo:

1)      La creciente demanda de los propios viajeros por mejorar su experiencia en el viaje, fenómeno que de modo general asociamos a los millennials, pero que resulta extensible a la inmensa mayoría de los viajeros, en la medida en la que también los baby boomers han modificado muchos de sus hábitos de consumo.
2)      El impacto del deber de protección y asistencia de las empresas respecto de sus empleados en misión, conocido popularmente con el término anglosajón de duty of care y las correspondientes obligaciones que genera en el ámbito del risk management.
3)      El consenso generalizado en la industria y de modo particular en los departamentos de compras, de que la generación de las condiciones óptimas para el viaje (a menudo vinculadas a la flexibilización de las políticas), tienen un efecto multiplicador en la productividad de los viajeros y constituyen un factor considerable de retención de talento.

Todos estos elementos tienen en común el reconocimiento de que el viajero debe estar en el centro de los viajes de negocio, porque sin el viajero no pueden alcanzarse los objetivos de la propia empresa.

En palabras de  Philip Haxne, Regional Director EMEA de Global Business Consulting en American Express Global Business Travel, "sólo a través de la adaptación al perfil del nuevo viajero de negocios las compañías podrán atraer y retener talento, así como incrementar la productividad de sus empleados”.
Pero como indicaba arriba, lo realmente novedoso es la aceptación de este paradigma entre los gestores de viajes de las corporaciones. “El viajero de negocios de hoy viaja por dos razones: para conseguir sus objetivos en la compañía para la que trabaja y para apoyar sus objetivos personales. Para un número creciente de viajeros, la primera razón no tiene sentido si no contribuye a la consecución de la segunda. Entender que el viajero ha de encontrarse en el centro de la política de viajes es el puente hacia la conciliación personal-profesional, el incremento de la productividad y la consecución de los objetivos empresariales, sin la pérdida de ahorros” (Greeley Koch, Executive Director de ACTE).

La consecuencia que comportan estas afirmaciones son muy significativas, en la medida en la que suponen cambios fundamentales en el paradigma de los viajes de empresa, tal y como los conocíamos hasta la fecha.

1      En primer lugar, la colocación del viajero en el centro de la política de viajes comporta la superación de la máxima del ahorro y los recortes, en favor del principio de la productividad, que pasa a ejercer de factor corrector del primero. Del mismo modo que la empresa invierte en bienes de equipo para mejorar la productividad, deberá invertir en adecuar y mejorar las condiciones en las que debe desarrollarse el viaje. Los objetivos de la empresa se consiguen mejor con equipos humanos más motivados y cuidados.

En este sentido, la máxima de la productividad como factor corrector del ahorro debe trasladarse a los parámetros por los cuales medimos los viajes. En lo que al Business Travel respecta, esto implica la revisión de los KPIs que se están aplicando en la industria y que con pocas excepciones se han limitado a medir la capacidad de optimización de costes de los viajes. En otras palabras, en generar indicadores tácticos en lugar de marcadores estratégicos, alineados con los objetivos de la empresa y por consiguiente de los viajes, a saber: incrementar los ingresos, generar nuevas ideas y proyectos y reclutar y retener talento, para ser mejores que la competencia. 

2      Finalmente, la centralidad del viajero viene a suponer igualmente la confirmación del carácter transversal del viaje, entendido como una actividad cuyo impacto y efectos se extiende al conjunto de los departamentos de las empresas. Esta consideración comporta la ruptura del principio de “propiedad”, para pasar a un modelo más colaborativo y poliédrico, que deberá dar entrada e intervención en la gestión y en la definición de las políticas, a nuevos departamentos, ajenos hasta ahora a la toma de decisiones en esta materia. El ejemplo más claro lo veremos en la incorporación de los equipos de RRHH a los procesos de elaboración de las políticas de seguridad y asistencia de los trabajadores en misión, pero resulta igualmente extensible, por ejemplo, a los departamentos comerciales, en lo que a la fijación de los indicadores de productividad se refiere.
   
         Estamos ante un nuevo escenario, más complejo, pero sin duda más lógico y coherente; un escenario win-win-win, donde todos ganan: el viajero, la empresa, la TMC y el proveedor.  


         Marcel Forns (c) GEBTA 2016



jueves, 3 de noviembre de 2016

Better Together. Risk Management needs a transdisciplinary Approach


A recent research conducted in Spain by GEBTA with the collaboration of Aon and Healix shows that companies mainly fail with regard to their Duty of Care responsibilities, when it comes to business travel.

According to the report, one of the main reasons for this is that corporations often lack a transdiciplinary approach of travel.

It is a fact that procurement, supplier managers and financial departments play the leading role in business travel. Their contribution to optimization and cost savings has to be considered a success and certainly  their influence in travel is here to stay

However, as David Noble, Group CEO of the Chartered Institute of Procurement and Supply recently stated, procurement teams need to work more collaboratively with other business functions.

And when it comes to Risk Management, Human Resources Departments have to be taken into account. This is precisely one of the main evidences that results from GEBTA's research. Lack of collaboration or insufficient communication lead to duplicities or inadequate insurance coverage, low information levels of risk management policies within the companies and consequently low adoption rates.

The scope of our study is limited to Spain (all range of companies, from multinationals to SME), but it might well be that most of the findings could be equally applicable to other countries.

Duty of Care and Risk Management in travel entail huge responsibilities and may imply significant consequences for a company and are to complex to consider it as an ownership area. On the contrary, procurement and supplier departments will increasingly need to count on sound partners and work with a more transdiciplinary approach.

HR services are certainly going to play  a role but companies shouldn't walk alone in this field. Technology, expert TMCs and Suppliers are to be strategic partners too, in order to provide adequate coverage and assistance to travelers, wherever they might be at any time.

So let's get started!


Marcel Forns (c) GEBTA 2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

El efecto mariposa

Si una cierta distancia y un análisis sereno de los hechos en base a datos objetivos nos permite interpretar mejor la realidad, en ocasiones el recurso al efecto mariposa puede ayudarnos a ver las cosas desde una perspectiva todavía más amplia.

¿Podemos imaginarnos el efecto que hubiera tenido la “expulsión” de las compañías de bajo coste de El Prat  o un eventual “cese de operaciones”, a raíz de las incidencias de este verano?

Los datos disponibles nos indican que durante los cuatro primeros meses del año, el número de vuelos de negocio con origen Barcelona había crecido un 5,4%, en relación con el ejercicio anterior. El incremento de la demanda ha afectado a todas las áreas geográficas, también a los mercados intercontinentales, para los cuales todas las compañías que operan vuelos han aumentado su capacidad de asientos durante este verano o han anunciado nuevas conexiones en 2017, como acaba de hacer público Norwegian.

No parece claro pues, que la apuesta por incrementar rutas y frecuencias a diversos destinos, haya generado un exceso de oferta, dado que la demanda habría respondido favorablemente al crecimiento generado por las aerolíneas.

La realidad es que el Aeropuerto de Barcelona y la apuesta de las compañías por incrementar rutas y frecuencias, constituyen un motor indiscutible de creación de riqueza. Si tomamos como referencia el indicador de impacto económico de los aeropuertos de ACI Europe (2015), por cada 1% de incremento en la capacidad en plazas se genera un aumento del 0,47% de las inversiones exteriores en el área de influencia del aeropuerto y un crecimiento del 0,19% de las inversiones exteriores de empresas locales.

El cruce de datos del Observatorio GEBTA con los indicadores de actividad comercial confirma una vez más que el viaje ejerce de verdadera palanca para el desarrollo del negocio exterior. La internacionalización de las empresas catalanas, que representan el 25% del total de las exportaciones del Estado y un 35% en términos de empresas exportadoras regulares, van de la mano de la conectividad europea y la consolidación de las rutas de largo radio.

La contribución de las denominadas compañías de bajo coste en este proceso ha sido indiscutible. la mayor parte son utilizadas en porcentajes superiores al 30% por hombres de negocio. En la actualidad, la línea divisoria entre las compañías de bajo coste y las aerolíneas tradicionales es difusa; hace años que estamos asistiendo a una aproximación de los dos modelos, impulsada en buena medida por el interés en captar al viajero corporativo. 

El efecto mariposa es un concepto de la teoría del caos, que considera que en dos supuestos mundos paralelos, la inexistencia de un elemento (en su caso una mariposa) en uno de ellos, acabaría generando en el largo plazo diferencias y alteraciones significativas. La teoría, llevada a un extremo, nos viene bien para reflexionar sobre determinados supuestos, en los cuales, a menudo de modo precipitado, tendemos a plantearnos actuaciones radicales, cuyas consecuencias y efectos, pueden llegar a desencadenar auténticos ciclones.


Marcel Forns (c) GEBTA 2016

jueves, 7 de julio de 2016

25 años construyendo futuro

Han pasado ya 25 años desde la fundación de GEBTA, en enero de 1991, y creo que es de justicia decir que esta organización ha tenido un papel clave en la construcción del Business Travel en España.

Los viajes de negocio no serían hoy lo mismo sin las aportaciones y la voz de GEBTA, que ha añadido rigor, análisis, visión estratégica, además de dimensión y perfil propio a los viajes de empresa. Incluso ha sabido anticiparse a mercados más maduros, con plataformas compartidas de servicio 24H para clientes, las primeras herramientas de autorreserva de España; ha fijado los estándares de facturación electrónica del sector de los viajes o ha diseñado medios de pago de referencia en el mercado ...

Durante todos estos años GEBTA ha sabido mirar hacia delante, y más allá de los límites que marcaban sus objetivos fundacionales, se ha convertido en un intérprete avanzado del mercado y del contexto económico.

Por esta razón, hoy toca hablar también de futuro, porque estamos convencidos de que GEBTA seguirá siendo igual de relevante durante los próximos años. Tenemos todavía muchas cosas que decir y mucho por hacer.

El viaje de empresa en España sigue creciendo, pero la hace en un contexto más vulnerable e inestable. En este escenario la seguridad de los viajeros debe ser la prioridad de las empresas, por responsabilidad  legal, pero sobre todo porque su principal activo son los empleados.

Los próximos años serán igualmente clave paras desarrollar e implementar políticas de viaje eficientes y sostenibles. Estamos ante un reto enorme para toda la Humanidad. Nunca hemos llegado tan lejos en materia de avances y desarrollos, capaces de hacer que este sea un  mundo más sostenible. No se trata de un reto exclusivo de los países; nuestras empresas pueden y deben contribuir a que las mejoras e innovaciones en el transporte y las medidas de reducción de emisiones se apliquen a nuestra industria cuanto antes. Nuestra obligación es hacer de este objetivo una prioridad, porque no hay tiempo que perder.

Del mismo modo debemos saber adaptarnos a las exigencias de los nuevos modelos económicos, de la movilidad y también de las denominadas economías colaborativas, porque han llegado para quedarse y van a tener presencia en el Business Travel.

Es aquí donde va a librarse la batalla del compliance, de la seguridad de los datos y por descontado de la seguridad de los viajeros.

En todos estos ámbitos, en particular, estamos construyendo el futuro de GEBTA y con ello el futuro del Business Travel. Hay mucho trabajo por hacer y mucho camino por recorrer todavía, y vamos a hacerlo con el mismo ímpetu e ilusión que cuando nacimos, hace 25 años, pero con mayor expertise, mayor músculo y con el apoyo y la confianza de los mejores partners de esta industria.


Marcel Forns (c). GEBTA 2016

viernes, 17 de junio de 2016

Travel, a "place" where ideas happen!

It is a fact that some places are more appropriate for creativity and innovation than others. Most of our more brilliant ideas and projects don't happen while we are sitting at the desk. Our office is often a place where we "produce" and execute our projects, but our best ideas usually happen in the most unusual places!

Some like to take long showers or going for a ride. But even little distractions such as going to the bathroom may already provide  the break that leads to a creative incubation period.

There is scientific evidence that our brain is more creative and innovative when it disengages from a fixation, because other parts of the brain may start to contribute too.

And there is where we come to travel, because neural pathways are sensitive to changes, so when we change the environment we are in, we are stimulating them. Furthermore, foreign experiences increase cognitive flexibility and enhance open-mindness and creative mindset. Not to talk about what happens when we interact with new people and culture!

Diverse experiences are good for creativity because they enable us to look at things from multiple points of view.

Business travel is not only an opportunity to make prospects or develop our business, but to boost our creativity and innovation, as we will be changing routine environments and interacting with new people. That's the purpose, for instance, of Imagine Express (GEBTA Award 2016),  "a program aimed to generate business in the Mobile sector", which takes place during a 4-day trip by train to and from Barcelona-Paris-London during the Mobile World Congress, where software engineers, creative minds and entrepreneurs, that haven't meet in advance, travel together in order to generate apps for diverse strategic sectors, which will be presented to investors in London and in the MWC.

While companies are mainly focused in savings and productivity they shouldn't forget the collateral benefits of travel and the very special environment it creates.

Travel can be a "place" where ideas happen!

Marcel Forns (c). GEBTA 2016








martes, 10 de mayo de 2016

¿Enviaría a medio empleado a una reunión?

Es evidente que a nadie en su sano juicio se le ocurriría tal despropósito. Y sin embargo, en la, práctica no resulta infrecuente que las compañías manden a sus empleados, a una “fracción” de éstos, a reuniones, congresos o conferencias.

Es lo que ocurre, sin ir más lejos, cuando aplicamos la política de ahorrarnos la noche de hotel, para tomar el primer vuelo de la mañana, sin considerar la naturaleza de la reunión o las circunstancias particulares del viajero. Todo parece impecable sobre el papel, pero sin duda puede carecer de sentido cuando la reunión que nos espera es crítica para nuestro negocio, y cuando por ejemplo, la distancia que separa el domicilio de nuestro viajero del aeropuerto de origen, obliga a éste a levantarse a las 4 de la madrugada.

¿O es que alguien piensa realmente que nuestros ejecutivos están en plenitud de condiciones y facultades con la mitad de horas de sueño recomendadas? Para nada. Para rendir al máximo las personas necesitamos nuestra dosis diaria de sueño reparador.

Al margen de los argumentos de sentido común que avalan tal afirmación, vamos a intentar aportar un par de datos para convencer a los más reticentes a flexibilizar la política de viajes, cuando la situación lo requiere:

  • 1.      Menor rendimiento – las diferencias en el rendimiento en términos de productividad producidas por la reducción de las horas de sueño necesarias o por déficit de “sueño reparador” se estiman en 2.500 $ por empleado y en más de 3.150 $, en casos de trastornos más severos del sueño. Estas cifras no incluyen los costes derivados, en su caso, del absentismo laboral.
  • 2.       Tiempo perdido – en el caso de los viajes, la falta de descanso es un coste oculto, cuyo valor debemos computar en función del coste/hora del empleado.
  • 3.       Efectos sobre el humor y el comportamiento – irritabilidad, cambios de humor repentinos, causados en el córtex prefrontal, responsable del comportamiento cognitivo, la toma de decisiones y el control del comportamiento social y emocional.…
  • 4.       Efectos sobre la salud – el 80% de las personas con menores niveles de sueño profundo tienen mayor tendencia a desarrollar hipertensión arterial y problemas vasculares.

Las evidencias científicas acerca de los efectos de la mala calidad del sueño en las personas son muy numerosas. En el caso de la relación del sueño y el rendimiento en el trabajo se conocen desde los años 30 del siglo pasado, cuando Nathaniel Kleitman descubrió que los patrones de la rapidez y eficacia cognitiva disminuían a primera hora de la mañana y a última hora de la noche, incluso en el caso de individuos que hubieran descansado suficientemente. Estas fluctuaciones eran todavía mayores y confirmaron efectos negativos en el estado de ánimo/humor, capacidad de centrarse y de desarrollar tareas cognitivas superiores, en los supuestos de déficit de sueño. De hecho, en el ámbito profesional, está totalmente asumido de modo generalizado que la falta de sueño es un factor que incrementa la ratio de errores y accidentes laborales.

Siendo así, ¿no deberíamos aplicar esa misma lógica a los viajes y desplazamientos por motivos laborales? ¿Qué riesgos económicos y laborales estamos asumiendo?  ¿Cuál es el lucro cesante de la empresa derivado de una mala gestión del viaje o de un "ahorro" de un centenar de euros?

Descansar bien es fundamental para estar despierto, para centrarse mejor, contar con la actitud adecuada y para gozar de plenitud de facultades.  

No mande a medio empleado a las reuniones. Recuerde: lo barato sale caro.

Marcel Forns (c). GEBTA 2016

viernes, 6 de mayo de 2016

Rebelde con causa

¿Puede la administración concursal de Spanair reclamar el importe de los pasajes vendidos  y no disfrutados como consecuencia de la quiebra de la aerolínea?

Con la Ley Concursal en la mano, desde luego puede hacerlo y en base a ello reclama en torno a 800.000 euros por ese mismo concepto a 26 agencias españolas que, en ejercicio de sus funciones entendieron que su obligación no era otra que restituir los importes pagados a la agencia, pero no usados, a sus legítimos propietarios: los clientes.

La decisión adoptada en su momento por las agencias parece, a todas luces, de justicia y constituye una intervención directa de éstas en defensa de los consumidores y clientes cuando se produce una situación de indefensión evidente, como la que nos ocupa. No es razonable pedir al consumidor que abone por un servicio no prestado.

Destinia y otras tantas agencias tienen muy claro para quien trabajan y a quien deben proteger en primera instancia, hasta el punto de manifestar que volverían a hacer lo mismo si se diera el caso.

Se trata de una acción de "rebeldía" que pone de manifiesto el rol de garantes que deben ejercer las agencias en relación con sus clientes, pero cuyos efectos no deberían verse limitados a los titulares de la prensa sectorial. La oposición a la reclamación de la administración concursal de Spanair constituye una excelente oportunidad para la revisión del encaje de la Ley Concursal y de determinadas Resoluciones de IATA con el Código Civil y la Ley de Consumidores.

La solicitud de intervención de Fomento por parte de CEAV va en esa misma dirección y sin duda parece acertada.

Marcel Forns (c). GEBTA 2016
















lunes, 25 de abril de 2016

¿Pisando el freno?

A estas alturas resulta, cuando menos curioso, leer afirmaciones como "el business travel es un gasto necesario". Es una afirmación rotunda, que corresponde a una reciente encuesta de American Express Global Business Travel, y que recoge la percepción de nada menos que el 76% der los travel managers encuestados. Sólo un 24% de los profesionales objeto del informe definían los viajes de negocio como una inversión.

Es muy probable que para muchos de los encuestados, una vez analizada a fondo la respuesta, la diferencia sea fundamentalmente semántica, porque tanto en el caso de quienes consideran el business travel como gasto, como para quienes lo entienden como inversión, se trataría de una actividad necesaria e imprescindible, cuya ausencia conllevaría efectos negativos.

En ambos casos, por consiguiente, es de suponer los travel managers tendrían asumidas las consecuencias de dejar de viajar, y con ello el retorno de los viajes, en términos de su contribución al crecimiento y desarrollo de la empresa, que tanto GEBTA como Oxford Economics/WTTC fijan en un 1:10 de media.

A partir de aquí podríamos llegar a concluir que el 0% de los travel managers consideran el business travel como una actividad prescindible y nociva para las empresas.

Entonces, ¿dónde está la diferencia entre el 76% y el 24% de los encuestados? Aunque resulta aventurado de determinar, resulta plausible pensar que la diferencia entre quienes asignan a los viajes la naturaleza de gasto y aquéllos que la consideran inversión, es sobre todo un tema de actitud y perspectiva.

En este caso, no se trataría de una diferencia nimia. Otorgar al viaje un rol de inversión denota una actitud proactiva, que a priori irá asociada a una conducta que tenderá a potenciar los efectos positivos de aquél, a procurar multiplicar el rendimiento de los desplazamientos y a incrementar la productividad de los viajeros mediante políticas correctoras del ahorro, cuando concurren determinadas circunstancias. En definitiva, una actitud más orientada a la expansión.

Para quienes ven los viajes como gasto necesario, es probable que nos enfrentemos a actitudes más conservadoras, tendentes a controlar el impacto de los desplazamientos y por consiguiente a primar el ahorro, sin considerar, por ejemplo, la eventual aplicación de medidas correctoras capaces de aumentar la productividad y el ROI del viaje. En este caso, la actitud del travel manager estará más enfocada a "poner el pie en el freno".

Al final, pues, estaríamos delante de una diferencia profunda, más de fondo que de forma, que puede tener efectos sobre la actividad de la empresa.

Si el viaje es necesario y positivo para las compañías -y en eso parecerían coincidir la totalidad de los encuestados-, ¿por qué no apostar decididamente por él? ¿Por qué no pisar algo más el acelerador?



(c) Marcel Forns. GEBTA 2016




martes, 1 de marzo de 2016

Indemnizaciones aéreas por retraso: pago al viajero y la empresa

El Convenio de Montreal recogió el 28 de mayo en 1999 la unificación de ciertas reglas aplicables al transporte aéreo internacional, recomendaciones  que fueron aprobadas en nombre de la Comunidad Europea el 5 de abril de 2001.
Según este marco jurídico, los Estados partes reconocen la importancia de asegurar la protección de los intereses de los usuarios del transporte aéreo internacional y la necesidad de ofrecer a los viajeros una indemnización equitativa fundada en el principio de restitución, cuando el servicio se preste con retrasos o no se preste. De esta forma, siempre que el transporte se realice con salida y/o llegada dentro de un aeropuerto de la Unión, el transportista asume una serie de responsabilidades de cara a los viajeros, el equipaje o la carga, vinculadas a los daños ocasionados por estos posibles retrasos, entre otros elementos.
En el caso de daño causado por  retrasos, la responsabilidad del transportista se limita a 4.150 derechos especiales de giro por pasajero. (El pago máximo de la aerolínea al viajero suele estar en torno a 600 euros)
Revisión de la normativa
El problema parte cuando el Servicio de Investigación de Lituania adquirió a través de una agencia de viajes los billetes de avión necesarios para que dos de sus agentes pudieran volar con Air Baltic y por motivos laborables, de Lituania a Azerbaiyán. Por una serie de retrasos, los afectados llegaron con 14 horas de demora a su destino y tuvieron que prolongar la duración de su viaje profesional. El coste añadido fue de 338 euros aproximadamente que el Servicio de investigación lituano satisfizo.
Ante esta situación, el Servicio de investigación presentó una demanda ante un tribunal de Vilnius con la pretensión que se condenara en concepto de daños y perjuicios a Air Baltic, al pago de los 338 euros de gasto extra que a la organización le había ocasionado el retraso del vuelo. La sentencia fue recurrida por la aerolínea, recurso que fue desestimado. Ante tal situación Air Baltic interpuso un recurso de casación ante el Tribunal Supremo de Lituania alegando que una persona jurídica, como es una empresa, no puede ampararse en lo dispuesto en el artículo 19 del Convenio de Montreal sobre la responsabilidad del transportista aéreo, especialmente porque esa responsabilidad no es exigible frente a personas distintas de los propios pasajeros y menos aún frente a quienes no son  personas físicas y no tienen por tal motivo, la consideración de consumidores.
Llegado este punto, el Tribunal Supremo de Lituania decidió suspender el procedimiento y plantear ante el Tribunal Europeo la siguiente cuestión prejudicial. “¿Deben interpretarse los artículos 19, 22 y 29 del Convenio de Montreal en el sentido de que un transportista aéreo está obligado a responder frente a terceros, en particular frente a la persona jurídica con la que, como empleador de un pasajero, haya celebrado un contrato de transporte internacional de pasajeros, del perjuicio que el retraso de un vuelo hubiera causado a dicho empleador (el demandante), por los desembolsos adicionales que hubiera tenido que soportar (por ejemplo, el pago de los correspondientes gastos de viaje) debido al retraso?
Abierta la caja de los truenos
Después de una serie de consideraciones, el Tribunal Europeo infirió que el artículo 19 del Convenio de Montreal, dado su tenor, su contexto y el objetivo de protección de los intereses de los consumidores que persigue, debe interpretarse en el sentido de que su ámbito de aplicación comprende no solamente el daño sufrido por un pasajero, sino también los casos en que el perjudicado es una persona que, como empleador, contrató con un transportista aéreo el transporte internacional de un empleado que viajó como pasajero.
Viene ahora determinar las cantidades que puede reclamar la empresa perjudicada ante tal situación. Si bien en el Convenio de Montreal se fija el límite de responsabilidad del transportista aéreo “por pasajero”, en el caso de una persona física, --indica la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo—la indemnización del daño causado por un retraso en el transporte internacional de pasajeros no puede exceder en ningún caso del resultado de multiplicar el importe fijado en el artículo 22, apartado 1, del Convenio de Montreal como límite máximo, por el número de pasajeros transportados en virtud del contrato celebrado entre esa persona y el o los transportistas aéreos de que se trate.
De esta forma se queda abierto el camino para que ante casos de retrasos aéreos, las indemnizaciones se dupliquen en el caso de viajeros de negocios, recompensando por el retraso a los viajeros y por los perjuicios ocasionados a las organizaciones pagadoras de sus billetes.
El futuro próximo
Desde luego una sentencia como ésta no es baladí. Falta ver cómo va a afectar económicamente a las aerolíneas y al precio de los billetes aéreos. A su vez se van a abrir distintas vías de trabajo que habrá que determinar. ¿Cómo se van a tramitar estas indemnizaciones? ¿Quién las va a tramitar? ¿Qué papel van a tener las agencias de viajes de empresa a la hora de determinar cuándo un viaje es de negocios o no? ¿Va a pasar lo mismo con las indemnizaciones por overbooking? ¿Qué tiene que decir IATA ante esta resolución de la jurisprudencia europea? Nos queda aún un gran recorrido pero el camino está abierto al cambio.
(c) Alicia Estrada. GEBTA, 2016